Wednesday, January 13, 2016

El Hotel (Cuento de fantasmas)



Todos habían tratado de disuadirme de alojarme en el Hotel, alegando que su historial de actividades paranormales era de sobra conocido. Me limité a decirles que lo que pasaba era que habían visto mucha ficción. En realidad, yo iba a sabiendas de los rumores y deseando que se confirmaran. Es más, tuve el detalle de cernirme a los tópicos del género: fui un viernes, y pedí la habitación 13. Pero fue decepcionante. Metido en la cama, esperé a que pasara algo, lo que sea, cualquier cosa fuera de lo normal, pero nada, hasta que, aburrido, me dormí plácida y profundamente. A la mañana siguiente, abordé al recepcionista. Al principio se mostró reservado, pero al prometerle que si me daba una explicación razonable cada vez que visitara la ciudad acudiría a su local, logré que se soltara. Atribuyó la falta de apariciones nocturnas a que yo no tenía miedo, y “ellos”, dijo, “solo pueden incordiar a los huéspedes que tienen miedo”. Eso, evidentemente, me sonó a poco, y no pareció convencer demasiado a mis amigos cuando se lo conté, aunque trataron de animarme revistiendo de aventura y emoción mi pacífica noche en el Hotel. Al cabo de cierto tiempo, volví. Cuando la recepcionista me pidió mis datos, le informé de que, como era la segunda vez que iba allí (lo que me granjeaba una reducción), debían de constar en el registro. Lo examinó, infructuosamente. “¿Cuándo se alojó aquí la primera vez?” “El último viernes del mes pasado.” “Lo siento, pero ese día, excepcionalmente, cerramos.” Al notar mi desconcierto, añadió: “Por motivos familiares.” “Le aseguro que estuve aquí, en la habitación 13, y me atendió un hombre.” “Aquí trabajamos solo mi hermana y yo, además de una asistenta.” Ella hablaba sin perder la sonrisa; yo no podía probar que no mentía. Dijo: “Aun así, usted puede beneficiarse de una reducción. Regalo de la casa.” “Vale, gracias” Le facilité mis datos, distraído.” “Ya está. ¿Alguna habitación en concreto?” “Sí… La trece, si está disponible…” “Verá. Hace algunos años, decidimos anular ese número, porque a algunos clientes les molestaba, ya sabe.” “¿Así que no existe la habitación 13?” “Efectivamente. La que sigue a la doce es la catorce.”